Uno de los valores que tienen las Redes Sociales es que aportan visibilidad,  permiten tener un escaparate para hacer llegar a los demás ideas o mensajes, intercambiar conocimientos y darse a conocer en el mundo online.

También sirven para continuar construyendo la reputación (esa que hay que ganarse cada día en offline) y en algunos casos incluso para trabajar la marca personal, esa que luego ayudará en la búsqueda de empleo, posicionamiento dentro de la empresa, destacar entre una mayoría,  o para ser valorado para que ser considerado como un especialista en un tema concreto.

estrellas blancas

Pero en las Redes Sociales, como en la vida misma, llegar cuesta mucho, pero mantenerse es lo más complicado y todavía algunos no lo han terminado de entender.

Forjarse una buena reputación online y una sólida marca personal lleva un costoso trabajo y muchas horas de estudio diario para seguir avanzando y aprendiendo, relación y perfeccionamiento en lo que se sabe  hacer y sobre todo en cómo se es capaz de compartirlo con los demás.

El sector está madurando y cada día que pasa,  los internautas están más preparados, ya no hace falta explicar qué es Twitter o para qué sirve, cómo funciona Facebook o la importancia de tener una cuenta en Google + para posicionamiento o que Pinterest es muy interesante para las marcas como escaparate para sus productos enlazando las imágenes con la tienda online , especialmente si hay que dirigirse a target femenino …

Para los que nos dedicamos al Social Media esto es una magnífica noticia ya que este mundo va tomando cuerpo y casi nadie duda ya de su importancia en la sociedad y desde el punto de vista del marketing empieza a ser habitual incluirlo en los planes estratégicos, pero no podemos quedarnos estancos en un discurso manido y anticuado,  ni pensar que los que se incorporan o los que ya están son tontos.

Algunos usuarios que llevan años en redes han conseguido posicionarse y proyectar a su alrededor una imagen de “estrella” y no lo digo en tono peyorativo ni mucho menos, si no que efectivamente se han convertido en referentes para muchos de los que empiezan a trastear por este mundo, pero ahí viene el peligro de no estar a la altura de sus expectativas.

La imagen que se crean en torno a una figura del Social Media puede llegar a ser muy grande, interviene la parte emocional de las personas que le admiran y le respetan profesionalmente por la imagen que proyectan  y si no son capaces de dar el do de pecho y demostrar que la imagen es real,  la caída puede ser muy dura.

Creer que por estar posicionado, por tener un número alto de followers, muchos contactos en Linkedin, Google+ o Facebook, contar con un blog muy visitado o haber dado unas cuantas conferencias y cursos,  ya se tiene todo hecho es lo peor que puede ocurrir.

Si una “estrella”  defrauda a su “audiencia” será muy complicado que los que han apostado vuelvan a confiar.

Por tanto, sigamos evolucionando y sigamos estudiando para crecer, adaptemos los contenidos a los nuevos escenarios y seamos capaces de crear información de calidad que de verdad aporte.

Aprendamos a trasmitir nuestro conocimiento y que nadie se crea “una estrella”,  porque las estrellas cuando el cielo está nublado dejan de brillar.

Intentar vivir tan solo de la imagen de “estrella” tiene los días contados, el respeto y prestigio profesional hay que ganárselo día a día.