No, no estoy refiriéndome en esta ocasión a programas como La Noria o Sálvame.
De ellos ya hemos hablado bastante en los últimos tiempos y todos sabemos que aunque funden el cerebro, este país está tan hecho polvo que la gente necesita ocupar su mente y aunque algunos luchemos por intentar que se mejore la programación, las audiencias seguirán dando la razón a las cadenas.
Hoy me gustaría sacar algo que lleva rondándome desde que empezaron este tipo de programas:

Españoles por el Mundo, Madrileños, Andaluces, Catalanes, Vascos… por el mundo, Callejeros Viajeros…

todas las cadenas han luchado por tener el su propio programa pues desde que salió el primero, que si no recuerdo mal fue el de Telemadrid, cosechan cada semana un share nada despreciable.
Que los españoles somos aspiracionales no hay ninguna duda y cuando nos sirven en bandeja programas de lujo enseñándonos como viven y derrochan en Marbella los «ricos» ahí estamos, delante del televisor, criticando pero tragándonoslo entero pensando cómo en este mundo vivimos tremendos contrastes.
Mientras unos no tienen ni para pagar la hipoteca y salen a la calle a protestar por la nueva reforma laboral que perversamente dejará  a miles de españoles más en el paro y esta vez con una indemnización mucho más reducida sin esperanza de encontrar otro trabajo a corto plazo, otros se dedican a hacer grandes fiestas derrochando litros y litros de Moet Chandon, Veuve Clicoqt, como si fuera sidra el gaitero, comprando fastuosos coches que no bajan de los 200.000€,  que formarán parte de su colección privada que ya va por 12,  jugándose los millones que les sobran en el casino o dejando a sus mascotas en una residencia durante meses pagando 20€ diarios para que los atiendan y entretengan, mientras viajan por el mundo (ello si de verdad lo hacen y de lujo)

Pero invitar a los españoles a través de la pantalla en un momento como este a visitar cada semana a familias españolas que han triunfado en el extranjero no tiene precio.

Las TV deberían saber que la audiencia a la que se dirigen en muchos casos no está cualificada para entender un mensaje como este.


Deberían dejar claro que no todos los españoles, madrileños, catalanes, vascos, gallegos o andaluces que han emigrado están triunfando. Que no todos tienen mansiones, unos niños ideales rubios con ojos azules, que no todos tienen un barco y un cochazo. En definitiva que no todos ganan cientos de miles de euros al año y que como todo programa que se precie en parte está manipulado.
La parte oscura de la emigración las televisiones no las sacan porque eso no da audiencia y pasa lo que pasa.

O rizando el rizo ¿será esta la idea de un nuevo programa que se llame «españoles hechos polvo por el mundo» (por no decir algo mal sonante) que barrerá como líder de audiencia?

Ya hemos perdido el norte con la programación de televisión y como alguno lo piense dos veces, seguro que lo vemos pronto en las parrillas. Solo espero que algunaproductora  no coja la idea.
Como dice hoy El País en su estupendo artículo «Atrapados en el norte» no se puede salir de España a buscarse la vida con una mano delante y otra detrás, sin saber idiomas y sin tener estudios y aun así, hay que dejar claro que  encontrar trabajo en otro país tampoco es la bicoca que algunos quieren hacernos creer.
La falta de cultura de este país es lo que trae  y la gente, que además está desesperada por un puesto de trabajo,  se cree cualquier cosa. Que dañina es la programación de TV