Acabo de ver en mi TL un enlace de ofertas de empleo para Disneyland París y aunque no tengo ninguna intención de marcharme a vivir fuera (no por falta de ganas sino porque ya se me pasó la edad), no he podido por menos que pinchar y echar un vistazo.

Curiosamente mientras lo hacía,  en la TV que está de fondo en mi despacho, estaban reponiendo una serie cuyo capítulo de hoy se desarrollaba en Disneyland (Orlando) ¿será casualidad o causalidad?

Dineyland es un sueño si.

 

 

No se si trabajar en esta empresa será o no estupendo,  ni si tendrán la misma sensación que yo percibo las miles de personas que cada día pasan por allí cada año.

Ahora mas que nunca, en los tiempos que vivimos, con la situación actual de la economía mundial y especialmente la española (que a fin de cuentas es la que nos toca vivir), poder evadirse a un mundo feliz durante unos días, al menos te transporta mentalmente .

Creo que ya han sido cinco las ocasiones en las que he visitado esta increíble recreación de los sueños y siempre vuelvo a casa con la promesa de volver.

Supongo que será porque  pertenezco a esa generación de los 60, que no cerrábamos la boca cuando en el cine podíamos ver esas películas que nos han ido acompañado durante años y hemos trasmitido a nuestro hijos.

 

Pastelero, cursi, bobón, tontorrón… la gente puede definirlo así cuando realmente no lo han vivido Disneland desde dentro.

Quizás este mundo de fantasía no va con los tiempos que vivimos,  pero no nos ha ido tan mal como personas.

Disneyland Paris

Hay muchas buenas películas de dibujos para niños que nada tienen que ver con Disney , pero también hay otras muchas, que en mi opinión, deberían estar en el cubo de la basura.

Si, Disney es un mundo irreal, pero para realidad ya tenemos las cosas toscas, hirientes, el maltrato, las guerras, dictaduras, revueltas, drogas, corrupción…  ya tenemos bastante con solo leer las noticias en la prensa o ver los informativos.

La sensación que se experimenta nada mas llegar a cualquiera de los hoteles que componen el parque, la decoración, el vestuario de los trabajadores, la limpieza, la naturaleza, el espacio, la alegría de la gente… no tiene precio.

Creo que de vez en cuando deberíamos volver a nuestra niñez, olvidar los problemas cotidianos y evadirnos a un mundo diferente.

Seguro que con un poco de magia en nuestro día a día, el mundo sería mejor

Disneyland Paris

Ningún niño del planeta debería perderse la experiencia de viajar, al menos una vez en su vida,  al mundo de los sueños.