El Marketing 3.0 definido como la web semántica, el marketing de los contenidos,  el de las empresas que se preocupan por la RSC, solidarias, ecológicas y sostenibles… es entre otras muchas cosas una forma de hacer marketing emocional.
Poco a poco vamos viendo cómo las marcas van utilizando estas técnicas para acercase a sus stakeholders, empleados, proveedores y  consumidores, para tocar su fibra sensible y en algunos casos incluso,  provocando en la audiencia un nudo en la garganta al contemplar un spot de televisión.
Ya lo hizo Campofrio con sus cómicos, Danone con los pequeños que animaban a sus padres ante la crisis, o Sanitas poniendo a los enfermos por encima de todo «Cuídate,»
Hemos visto cómo Mc Donalds, primero se acercaba a sus empleados, para luego hacer una oda al cariño familiar y lo deprisa que pasa el tiempo, hasta los bancos nos sorprenden con campañas en las que nos animan a ser fieles a nosotros mismos.
Si alguna marca es especialista en esto de las emociones, sin duda es Coca Cola, que tras sus cajeros de la felicidad ahora nos traen una campaña para animar a los bares (ese canal de distribución tan importante para la marca), pero con una fórmula perfecta, llamando a la acción a los españolitos que llevamos en la sangre la cultura de ir al bar con la familia y amigos.

El turno le ha llegado también  a Movistar, una compañía que poco a poco le está dando la vuelta a su imagen.
Desde que Movistar comenzó el cambio de marca vamos viendo un cambio general en la compañía,  la atención en Redes Sociales es desde sus comienzos estupenda, ha mejorado considerablemente la atención telefónica (aunque aún le queda alguna reminiscencia del pasado)  y el espíritu ha trascendido incluso a algunos sus proveedores.
Su última campaña va directa al corazón

El Marketing emocional toma posiciones para instalarse en la mente de los consumidores