Retomo el blog personal tras unos meses de descanso. De repente mi actividad se ha centrado por completo en lo profesional y no recordaba el placer de escribir para sacar de dentro lo que a uno le ronda por la cabeza.

¿Os habéis parado de verdad a reflexionar sobre cómo está afectando a cada uno de nosotros la crisis?

Quizás porque toda mi vida he estado rodeada de profesionales por cuenta ajena y ahora en cambio estoy mas cercana a los emprendedores,  veo las cosas de diferente manera.

Mis amigos, los de toda la vida, no han cambiado su forma de vida casi ni un milímetro.

Solo aquellos a los que la mano negra del paro ha tocado de lleno lo están pasando mal, pero el resto sigue viviendo en su micro mundo, sabiendo que existe una larga lista de parados  que, en el peor de los casos, puede que algún día les atrape, pero de momento  la crisis para ellos es simplemente un número y solo les trae un cierto miedo a formar parte de ella.

En su día a día pocas cosas se han transformado.

Quizás su sueldo se haya visto reducido en un 5% estos últimos años, quizás ya no cojan tantos taxis o no se peguen esas comilonas a costa de la empresa porque se han reducido los gastos, pero en esencia no son conscientes de la verdadera situación porque no les ha tocado directamente.

Otros en cambio han visto de la noche a la mañana como cambiaban sus vidas. Un puesto importante, un salario de seis cifras y de repente… ya están en la lista. Esa maldita lista en la que nadie querría figurar.

Una indemnización, dos años de paro y se supone que todo se arreglará, pero los meses pasan y el tiempo se consume y a lo más que muchos pueden aspirar es a trabajar por un sueldo de miseria, porque muchas empresas desgraciadamente se están aprovechando de la situación.

Tanto cobras tanto gastas y aquilatar ahora los menguados ingresos del paro no dan para afrontar las deudas del ritmo anterior. «Fuera la interna, fuera el Canal+, habrá que pensar en cambiar a los niños al público, este coche tiene que durarnos muchos años, a moverse en metro …»  y si esto sigue así venderán el apartamento de la playa o la casita del campo . Se terminaron los viajes y el llenar el armario cada temporada con prendas y zapatos que quizás nunca llegarían a estrenar. Si, a ellos les ha tocado la crisis.

Y por otra parte cientos de emprendedores, unos librando los malos tiempos como pueden, otros cerrando sus empresas sin saber como lo superarán  y los menos triunfando porque sus empresas son de las pocas que se dedican a temas que son tendencia y la suerte es que están el alza, pero son cautos porque saben que en cualquier momento pueden hacer agua.

Los profesionales independientes se quejan ya no de que no haya trabajo,  si no más bien de que las empresas que les contratan no les pagan. Y si hablamos de los que colaboran con administraciones públicas ya es punto y a parte. Algún día, si han logrado resistir el embate,  conseguirán cobrar esas facturas pendientes. Mientras tanto pagan religiosamente su Seguridad Social, esa que otros muchos no pagan pero no se sabe muy bien porqué tienen derecho a utilizar. Esa Seguridad Social masificada que en ocasiones tarda demasiado en atenderles. Y por supuesto la hacienda pública, esa que dicen que somos todos,  a la que hay que pagar el IVA aunque la factura no se haya cobrado.

Los chavales por su parte se encuentran con un panorama complicado, terminan sus carreras y ante la falta de oportunidades piensan en volar fuera del nido buscando posibilidades más allá de las fronteras, pero de momento las calles siguen llenas de jóvenes llenos de vitalidad que quieren divertirse y luchar por salir adelante.

Los becarios al menos están felices porque de momento están entretenidos aprendiendo. Los más afortunados,  cobran un sueldecito que al menos les da para sus gastos y otros trabajan 5 o 6 horas diarias y o no cobran o sacan 70€ al mes eso sí, ahora pagando Seguridad Social y con efectos retroactivos, que aquí ya no saben de dónde sacar ingresos para el estado.

Pero sigo viendo carros de la compra hasta arriba de alimentos y no solo lo básico, si no carnes, pescados, yogures, pizzas, chocolates coca colas y cervezas… en fin que como es lógico de lo último que se prescinde es de comer aunque ahora se haga más en casa.

Y mientras tanto,  las marcas de lujo no se resienten, antes al contrario parece que la crisis hasta les está sentando bien. Supongo que  los que se podían permitir el lujo de comprar marcas caras tampoco les ha afectado demasiado, igual solo son un poco menos ricos, pero siguen consumiendo lujo.

Ayer en la Moraleja los restaurantes estaban hasta arriba, los aparcacoches no daban abasto y aunque las tiendas estaban vacías (era la hora de comer) en la planta de arriba del centro comercial nuevas tiendas de marcas muy conocidas han abierto sus puertas recientemente.

El Corte Inglés se renueva y en sus centros nos acogen con los corners de las marcas más lujosas.

Carrefour no se queda atrás y renueva sus superficies con Planet dándole un aspecto de hiper de pro, donde encontramos desde productos de Apple, pasado por  isletas donde puedes comprar sushi y sashimi cocinado al instante a la vista de todos por verdaderos especialistas japoneses y con un precio prohibitivo.

Sin duda hay crisis, pero me temo que no está afectando a todos por igual.

Sales a la calle, miras a tu al rededor  y te preguntas

Y tu ¿estás en crisis?