Cuando en enero de 2009 abrí mi cuenta de Facebook, encontrar amigos no era tarea fácil.

Buscaba antiguos compañeros de clase, de trabajo, familiares y realmente encontrar a alguien de mi entorno que utilizara esta plataforma era bastante complicado.

Creo que el acierto fue meterme en un grupo del colegio donde había estudiado.

Al principio no encontré a nadie de mi generación, pero si algunas compañeras mas jóvenes que iban colgando fotos y dejando sus comentarios.

De este modo nació el primer grupo al que pertenecí en Facebook, que me acompañó en mis largos días de baja de comienzos de 2009, donde no podía salir de casa ni hacer una vida normal y a las que agradezco muchísimo la compañía y el  haber posibilitado mis inicios.

Tras Facebook vino Linkedin, para mi en aquel momento era una plataforma menos entretenida, tampoco había muchos de mis contactos profesionales dados de alta, así que me limité a colgar mi curriculum y a trastear por los grupos existentes que aun no eran demasiado activos.

Pero tras el verano de 2009, llegó Twitter y descubrir sus funcionalidades no ha dejado de entusiasmarme desde entonces.

Empezar a escribir mi primer blog me creaba cierta incertidumbre, nunca pensé que nadie me leyera y que mis reflexiones pudieran interesar a los demás.

Poco a poco por circunstancias, mi vida fue tomando un cariz mucho mas volcado en el social media, en su conocimiento, adentrándome cada vez mas y cuanto mas me metía mas solitaria y distante me encontraba con mi hasta entonces entorno personal y profesional.

Los amigos, compañeros de trabajo, la familia … pensaban que me estaba trastornando.

Les contaba con fascinación lo que estaba viviendo, pero sus caras reflejaban su gran preocupación por creer que estaba perdiendo la cabeza.

Si me encontraban tecleando y sonreía mirando a la pantalla ya era motivo de conversación nocturna entre ellos.

Cierto que he dedicado muchas horas, cierto que me apunté a un sin fin de conferencias, charlas, seminarios, ponencias, cursos…, corría  desenfrenadamente para ponerme al día porque me sentí fascinada por este mundo. Todo lo que caía en mis manos lo leía, lo analizaba, si no lo entendía buscaba datos, preguntaba en la red.

Cierto también que la palabra «desvirtualización» empezó a entrar en mi vocabulario a diario, porque durante todo este tiempo he intentado conocer a muchas de las personas con las que compartía esta nueva vida y preocupándome por llevarles al mundo real.

Aunque mi entorno no me comprendieran intuía que el futuro iba por aquí y no quería quedarme fuera.

Así llegó mi segundo blog, más orientado a temas profesionales porque al menos me servía para plasmar mi aprendizaje.

Intentaba profetizar y a mas de uno conseguí convencerle para abrir sus cuentas en estas plataformas, pero tras el primer día raro era el que volvía a conectarse o tener una cierta actividad .

Pero ahora si, ahora empiezo a sentirme otra vez «normal»

En mi casa ya no me miran raro, ahora entienden que no estaba tan equivocada, mis amigos me piden que les ayude a entrar y introducirse en las redes. Alguno incluso se apunta a los cursos que hemos preparado.

Ahora los grupos de Facebook y Linkedin son altamente activos, las funcionalidades de Facebook no paran de crecer. Twitter está tomando una dimensión importante en España. Los informativos de las TV y emisoras de radio te animan a seguirles en redes. En los comercios empezamos a encontrarnos carteles donde anuncian sus páginas y perfiles.

Decir que colaboras en una causa en Twitter ya no es mirado con recelo, ahora tus amigos te llaman para preguntarte si estás colaborando con esta u otra causa que han visto en televisión…

Si nace una nueva red tu criterio es tomado en cuenta, al fin y al cabo saben que te has preocupado por trastear por la nueva plataforma, ver sus funcionalidades y utilizarla siempre cuando te  sea posible.

Solo han pasado dos años de esta travesía en el desierto, pero este gran grupo de amigos que hemos conformado fundamentalmente Twitter lo hemos pasado juntos, lo hemos comentado, lo hemos sufrido y ahora ya ha llegado el momento de sentirnos por fin «normales» en nuestro entorno.