La vida te pone en una determinada situación siempre por un motivo concreto, estoy convencida. Nada pasa al azar, no son casualidades son cuasalidades.

Si el año pasado no hubiera estado de baja, no hubiera tenido la oportunidad de hablar contigo. Crecimos educándonos en el mismo colegio, compartimos profesores, situaciones y pasillos, horas de autocar hasta Pozuelo, que entonces era como una excursión diaria, pero durante muchos años no tuvimos la oportunidad de cruzar una palabra.

El destino nos reunió muchos años después y curiosamente gracias a las redes sociales. Mucha gente piensa que son una pérdida de tiempo y que no sirven de mucho, pero a nosotras nos reunió en un grupo de ex compañeras de San Luis, que durante muchos tiempo al menos a mi me sirvió para compartir, llorar, reir y acercarme a la parte mas humana de cada una de vosotras y sobre todo para seguir adelante con mi vida.

Ya estabas enferma, pero tu fuerza y tu optimismo nos contagiaba a todas. Yo no lo estaba pasando muy bien y ahi estabas tu siempre, para dedicarme una frase, una palabra, sacarme una sonrisa y o darme empujón de vitalidad.

La primera vez que nos vimos todas es como si el tiempo no hubiera pasado, como si siguieramos siendo esas colegialas de uniforme que huían despavoridas ante el sonido de los tacones de Mademoiselle Biargues. Esa Directora que ya era mayor cuando nosotras eramos pequeñas y que aun está ahí en Francia, recibiendo felicitaciones de las nuevas generaciones por su 90 cumpleaños.

Cuantas risas recordando las anécdotas, las vivencias y nuestros aprendizajes, porque aunque eramos de distintas promociones, todas recordábamos las mismas situaciones. Esas reverencias al recoger las notas, esa boule o yoyo recorriendo el recreo en busca de aquella incauta que hablara en español. Esas medallas de la «fleur de lis» que lucíamos orgullosas en el cuello de nuestras camisas almidonadas.

Nos hemos contado la evolución de nuestros hijos, como ha sido nuestra vida en pareja, que carrera estudiamos, donde hemos trabajado durante estos años porque siempre, cuando te reencuentras tras los años de colegio, todas tenemos la inquietud de saber que hicieron las demás.

Dejo aquí tus últimas palabras que nos escribiste el 2 de enero y es con lo que me quedo:

«Queridas amigas con vuestras palabras se me saltan las lágrimas. Me habeis hecho muy feliz durante este año de inicio de nuestra amistad. Aunque no nos hallamos visto mucho siempre os he llevado en el corazón y me habeis dado mucha fuerza y buenas energías. Renuevo nuestro contrato de amistad de forma indefinida. Os deseo todo lo mejor para el 2010.»

Pudiste venir a muy pocas citas con el grupo y de ellas todas conservamos las fotos, para no olvidarnos, para no olvidarte, porque Isabel aunque no estés fisicamente con nosotras,  nunca te olvidaremos y ayer no te dije adios Isabel, te dije muchas gracias y… hasta siempre.