No se si somos del todo conscientes de la importancia que tienen nuestras emociones en la salud y por tanto en nuestro trabajo diario. Cuando trabajamos en algo que nos gusta, si nuestra vida personal está completa y además tenemos amigos con los que compartirla, parece que todo nos sonrie y la salud nos acompaña. Somos capaces de hacer jornadas maratonianas, de llegar a casa y atender a nuestras parejas, a nuestros hijos y parece que nuestra energía es infinita.

Pero qué pasa en nuestro organismo cuando algo de esto falla?

Me gusta la respuesta de la medicina china al respecto. Las emociones rigen nuestro cuerpo. Si nosotros no estamos bien tratados en un trabajo, si nos sentimos fuera de sitio o poco valorados, eso tendrá una respuesta en nuestro cuerpo más tarde o más temprano. La pérdida de un hijo, una separación matrimonial tormentosa, un problema económico, nos pueden hacer enfermar seriamente.

En la gestión de equipos es fundamental conocer a las personas que  componen el mismo. Un jefe no puede pensar que a sus órdenes tiene máquinas, sino seres humanos de carne y hueso que sienten y padecen, que en muchas ocasiones tienen algún problema que no les deja dar lo mejor de si mismos. No hay que intentar hacer de confesor ni mucho menos, pero la confianza que un jefe otorgue a sus subordinados (y no me refiero a colegueo),  dará la posibilidad para que éstos se abran,  que el diálogo funcione y los problemas que arrastre se minimicen, al menos en el trabajo.

Muchas veces nos encontramos con personas que han funcionado bien y de repente bajan la guardia. Nadie se lo explica, pero un buen gestor tiene que saber que hay un problema a solucionar y no tomar decisiones drásticas que pueden ser un error a largo plazo.

Desde nuestra posición, podemos hacer que un equipo funcione mucho mejor y no solo a base de incentivos monetarios. Simplemente unas palabras como «buen trabajo» o «enhorabuena lo has hecho muy bien» pueden significar que esa persona consiga unos objetivos mucho mayores. A todos nos gusta que reconozcan nuestro trabajo.

Durante años me he encontrado determinadas empresas de la competencia que tenían 3 o 4 personas del mismo equipo de baja por depresión. Nunca me expliqué cómo el Director General de las mismas no indagaba qué estaba pasando. No es posible que tantas personas sufran la misma dolencia a la vez sin un por qué clarísimo.

Las emociones rigen nuestro cuerpo.

No somos los mismos cuando luce el sol, que cuando llueve intensamente día tras día.

No somos los mismos cuando nos levantamos y nos sentimos seguros de nosotros mismos.

Es curioso observar, al menos en equipos comerciales, cómo se puede vender mucho más un dia que estamos pletóricos, llenos de energía y con ganas de comernos el mundo. Nos sentimos bien y salimos a triunfar. Ese día nuestra cartera vuelve llena.

Me decía el otro día mi doctora china ( la llamo así pero es española) que los pulmones enferman de tristeza y si lo pensamos la angustia y la tristeza no nos dejan respirar, sentimos un nudo en el abdomen. Las miserias personales o laborales nos pueden desbordar y cuanta gente hay que tiene quistes, bultos, nódulos… que seguramente tienen una explicación emocional…

Intentemos pues poner un poco de cercanía en nuestros cargos y hacernos más personas cuando nos toca dirigir, porque una empresa que triunfa no está regida por máquinas sino por  seres humanos emocionalmente sanos.